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viernes, 20 de abril de 2012

"EL ARTE DE REIR" parte 1.


"El arte de hacer reír se basa en exponerle al público, cara a cara, sus propios defectos"
                                                                              Enrique Jardiel Poncela






Es pronto para sacar conclusiones pero suficiente para reafirmar algunos conceptos sobre el Arte de Reír en los 7 países por los que he pasado.


El espectáculo que ofrezco tiene la doble finalidad de regalar una sonrisa a los que más la necesitan y elaborar un estudio que nos de respuesta a la pregunta ¿que nos hace reír?. No sólo los espectáculos me aportan esa información, el día a día genera situaciones cómicas que alimentan mi estudio.


Para ello lo he estructurado según unas formulas cómicas que hacen que un gag, un sketch o un espectáculo de humor funcionen, y si funciona es que provoca la risa y si provocan la risa es que es divertido.


Los que nos dedicamos al humor necesitamos entender porque el público ríe y las dos razones primarias porque el público ríe son estas:

-La SORPRESA.

-Cuando nos sentimos SUPERIORES

Os explico como interactúan estas dos formulas (hay más) en mi espectáculo. Empiezo el show haciendo participar al público (niños, adultos o mezclados, es lo mismo). En un principio el público, en teoría viene predispuesto a pasarlo bien (sobretodo los niños), eso es bueno, pero a veces el público se posiciona en una actitud espectante-pasiva, de apoltronamiento en su silla, como viendo la TV (sobretodo los niños) y diciendo "haber que nos va a hacer este payaso". Al hacerlos participar, los convierto (sin ellos tener conciencia) en parte del espectáculo y ya, entonces, nadie quiere que salga mal por su culpa y sobretodo cuando todos a su alrededor están colaborando para que funcione y sea divertido. Es lo que llamo "repartir la carga". Hago varias entradas falsas con una música energética y paro la presentación cuando considero que no se me esta aplaudiendo suficiente y vuelvo a empezar con el compromiso del publico de aplaudir más fuerte. Sólo tienen que aplaudir, pero ese gesto los responsabiliza del éxito o fracaso de ese momento del espectáculo. Después hago dos secciones, los que han aplaudido mucho y los que casi no han aplaudido (aunque si hayan aplaudido y la diferencia no la recoja ni un audímetro). Pero fuerzo un poco más a movilizar la energía y activarlos, exitándolos unos contra otros.


Luego paso al gag de la piedra en el zapato. Este número remata la presentación de mi personaje (el vestuario ha echo la primera parte) y me posiciona como personaje de inferioridad intelectual, física y mental o dicho de otra manera coloco al público en (superioridad) ante mi personaje. Mi personaje tiene problemas para atarse y desatarse la zapatilla y finalmente saco una piedra de dimensiones exageradas para estar dentro de la zapatilla (sorpresa). Risas. Y cuando la tiro al suelo hace ruido y se comporta como una piedra pesada (2ª sorpresa) provoca de nuevo las risas.


A partir de aquí la perspectiva cómica de mi personaje queda instalada, es la torpeza y el fracaso en todas sus acciones. Una sucesión de trucos de magia fallidos e ingenuos ayudan a reforzar esa perspectiva. Trucos como hacer aparecer y desaparecer un dedo en tu mano, pasar el dedo de una mano a otra, o pasar una pelota de espuma de una mano a otra sin éxito, etc... deben ser ejecutados con un mínimo de comicidad y sobretodo con mucha VERDAD (mi personaje cree realmente en esos trucos e intenta que salgan bien y cuando no le salen su expresión y su estado de animo es de decepción). Eso añade compasión y refuerza la superioridad del público, así cuando de repente un truco sale bien, es cuando entra en juego la sorpresa. Y mi personaje va compaginando trucos fallidos (pero graciosos) con trucos efectivos que sorprenden. Los primeros provocan risas y los segundos aplausos.


El número de la pelota invisible en la bolsa de plástico convina de nuevo de forma magistral las dos formulas primarias, a la vez que redirige la Inferioridad/superioridad hacia alguien del público. El público descubre en ese momento que entre ellos hay alguien más tonto que mi personaje. Uno lanza una pelota invisible que le doy y la cuela en la bolsa de plástico que sostengo, provocando el sorprendente sonido y movimiento de la bolsa. Al darle la pelota a otro del público y no colarla nunca, todas las miradas de superioridad apuntan a él.


Un número de danza-cómico-folclórico con castañuelas y música made in Spain, me ridiculiza (a pesar que mi personaje se cree el mejor bailarín del mundo) a la vez que introduzco elementos de Slapstick (tropezones, caídas y golpes) que hacen que recupere la inferioridad robada por el espectador en el número anterior.


El número de la mascota (Rodi) es un éxito lo cojas por donde lo cojas. Combina virtuosismo en la doble manipulación; la de la comadreja de peluche y la de los sentimientos del espectador con los momentos cómicos y dramáticos.  De nuevo un número que combina sorpresa (es de verdad o no es de verdad el animalito) con superioridad (un animalito es siempre un
ser inferior).


El número central con participación del público insiste en las dos formulas cómicas. Mi personaje se convierte en director de una película y los tres voluntarios del público en los actores improvisados que deben ejecutar una historia básica del cine mudo, que el director les va enseñando. Obviamente no hacen la escena igual que el director y esos errores provocan la risa del público.


El número clásico del colgador con la chaqueta y sombrero pero esta vez realizado con un trípode de cámara de fotos y acompañado de una música emotiva, despierta otras emociones y da un respiro a la carcajada.

video

Un final sin música no parece un final y la pieza escogida es un baile coreográfico de Bollywood, donde la participación del público cierra el espectáculo casi como se empezó. Aplaudiendo. Ellos se han reído, han participado y se han sentido formar parte de algo creativo que genera felicidad y crece en ellos la confianza de que pueden provocar risas por si sólos. Han creado entre todos un huerto de alegría donde ahora más de uno sabe sembrar sonrisas. Durante varios días incluso semanas, repetirán gags que les han marcado hoy y se gastaran entre ellos las mismas bromas que les he gastado hoy. Este es mi regalo, ellos me regalaron sus sonrisas. Sólo espero que los responsables de estos colectivos y Ong's se impliquen en este tipo de proyectos y lo harían si levantaran la mirada de su escritorio y mirára a los ojos de uno de esos niños cuando ríe.
 

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